La Inflación: Parte II
“La Inflación es la madre del paro, y la ladrona invisible de los que han ahorrado ” – Margaret Thatcher
Por Andrés Cruz
Para la segunda
parte de la sección de Inflación, retomaremos el indicador de referencia IPC y
profundizaremos en su importancia. Posteriormente, entenderemos el problema de
“hiperinflación” (Inflación alta) y el efecto contrario denominado “deflación”
(Inflación negativa).
Recordemos que el
IPC refleja los cambios de los precios de un grupo específico de productos de
la canasta básica familiar, la cual contempla artículos de alimentación,
transporte, entretenimiento, ropa, entre otros. Dicho indicador es fundamental
en las finanzas personales y empresariales, debido a que debe ser monitoreado
para comprender si factores como el ingreso se incrementan en mayor o igual
medida.
El IPC se utiliza de forma directa para la evaluación de incrementos en salarios, contratos de arrendamientos, ajustes a servicios básicos (Telefonía, Internet), y entre otros. Por ende, es un indicador que debe ser comprendido y utilizado en cualquier toma de decisiones de carácter económico o financiero. En Colombia se espera que el indicador se encuentre entre el 2% como mínimo y en un 4% como máximo, donde 3% es el valor ideal. (En nuestra parte final de la sección de inflación entenderemos cual es el organismo que busca que el IPC se encuentre entre los límites presentados anteriormente)
En la imagen
anterior se puede ver con la línea amarilla como se debería comportar una
inflación controlada entre los límites establecidos por cada economía.
Cuando una economía
no es capaz de controlar su inflación se pueden dar dos escenarios, el primero
es una inflación alta que puede llegar a ser una hiperinflación o en caso
contrario una inflación baja que puede llegar a ser negativa, lo que se
denomina deflación. En caso de una hiperinflación la razón más común se debe a
un crecimiento continuo y de manera acelerada de la liquidez (dinero) en la
economía y no derivado de un crecimiento orgánico de producción de bienes y
servicios, para poder entender dicha definición plantearemos el siguiente
ejemplo:
Imaginemos que
vivimos en una isla donde solo se producen 100 cocos y existen 100 pesos, lo
que se traduce en que el precio del coco equivale a 1peso. Si por alguna razón
alguien imprimiera billetes adicionales y ahora nuestra isla tuviera en total
200 pesos, y el número de cocos no cambiara y no hay nuevos bienes o servicios
que ofrecer, el precio del coco evidenciaría un incremento pasando a valer 2
pesos, lo que reflejaría una variación de precios del 100% (Inflación).
Dicho efecto
impacta directamente en la percepción de seguridad en la moneda del país, un
ejemplo actual de dicho problema es Venezuela en donde las personas cargan
montones de billetes para pagar los bienes más sencillos y es la misma razón
por la que puedes ver que los regalan en los transmilenios, porque debido a la
hiperinflación, dicha moneda ha perdido su valor a tal punto que ni siquiera
vale el papel en el que fue impresa. En
conclusión, el mayor peligro de la hiperinflación es que le quita valor al
dinero (la cantidad de cosas que puedes comprar con él) por ende siempre
afectará de manera más severa a los más vulnerables.
Por otro lado,
tenemos un efecto totalmente opuesto, la deflación, lo que se considera una
caída generalizada y constante de los precios de la economía durante al menos
dos semestres derivado de una caída de la demanda en bienes y servicios. Por
ende, las empresas tienen que reducir sus precios para lograr vender. Cuando se
presenta dicho efecto usualmente los consumidores tienden a posponer sus
compras esperando un menor precio. Adicionalmente, la deflación también fomenta
el despido, debido a que las empresas en la búsqueda de ofrecer menores precios
deben reducir sus costos para evitar la quiebra. Un ejemplo reciente de
deflación fue presentado por Japón.
Finalmente se puede
afirmar que la inflación siempre será un indicador macroeconómico fundamental
para la toma de decisiones, el cual debe ser controlado para reflejar confianza
en la economía y fomentar el desarrollo y generación de bienes y servicios,
dado que si existe una hiperinflación el dinero del país no valdrá nada y las
personas se encontrarán en la pobreza y si por el contrario existe una caída
constante de la inflación (la deflación) las empresas no se verán incentivadas
a producir más, por ende no contratarán más personas o incluso despedirán a
algunos lo que estancará la economía de un país y también generará situaciones
adversas para los ciudadanos..
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