La definición de un camino de vida.
“Cada vez que defines en lo que quieres creer,
eres el primero en escucharlo. Es un mensaje a ti y a los demás sobre lo que piensas
que es posible. No pongas un techo sobre ti mismo”. - Oprah
Winfrey
Por Andrés Cruz
En ocasiones los seres humanos no somos capaces de percatarnos
de la importancia de creer en algo o en alguien, y no percibimos
la intensidad con la que podemos llegar a hacerlo. En su gran mayoría, simplemente
nos limitamos a seguir comportamientos o costumbres heredadas sin lograr
analizar las razones detrás de nuestra creencia.
Un ejemplo de lo anterior sería la recurrente búsqueda de la
felicidad. Dicha creencia es tan fuerte que incluso puede conllevar a la
locura. Por ende, podríamos afirmar que una creencia es una oportunidad para
poder definir y diseñar una meta con propósito. Nosotros podríamos crear nuestro
propio camino determinando un algo o alguien como una
personificación futura de lo que queremos ser o tener, lo que nos permitiría formar
un plan para lograr las metas deseadas en un plazo determinado.
Definición propia:
Como primer paso para establecer una meta personal, es
necesario determinar los parámetros o características que puedan identificarnos
como un ser único que tiene sus propios sueños y deseos. Para poder llegar a dicha
definición, es necesario tener claro que cada uno de nosotros realizamos
juicios propios contra las acciones que no somos capaces de realizar, mientras
que los demás realizan juicios sobre las acciones que sí hemos realizado. Es
decir, nosotros siempre nos sentiremos más arrepentidos de aquello que no nos
atrevimos a hacer, mientras que los demás siempre juzgaran de manera más dura
aquellas cosas que hicimos.
Lo anterior, implica que debemos ser conscientes de nuestras
facultades y responsables de nuestros actos, dado que cada acción tiene
sus propias consecuencias, las cuales pueden ser tanto positivas como negativas.
Por ende, es necesario que cada uno de nosotros reconozcamos que siempre existirán
resultados a cualquier decisión que sea tomada, dado que justamente el conjunto
de decisiones que tomamos es lo que nos definirá como personas únicas, debido a
que esas decisiones siempre estarán atadas a nuestros deseos y a lo que
queremos ser.
Definición de la meta:
Tras haber definido que nos hace únicos, y conocemos
claramente nuestro punto de partida del camino de vida, podremos evaluar el
avance en cada etapa. Es necesario que definamos el algo, la
meta, la base de la creencia, lo cual será nuestra principal
guía al definir nuestro plan o camino de vida. Para esto, ese algo
debe ser una visión futura para cada uno de nosotros, con una descripción
detallada de los objetivos que nos permitirán acercarnos a la meta.
Es decir, es nuestra visión de quien queremos ser y que debemos cumplir para
lograrlo. En cuanto a la definición de esos objetivos, tenemos que entender
que no deben ser una lista interminable de cosas por hacer, con tres puede ser
suficiente. Esos tres objetivos deben explicar el qué, cómo y cuándo vamos a
terminar cada uno. Hay que recordar que estas etapas deben facilitar el camino
la meta y no ser la meta en sí. La meta
debe reflejar una satisfacción tanto física como espiritual, y no debe
centrarse en factores materiales como el dinero o un cargo laboral. Se debe buscar
un algo que nos llene de satisfacción, que nos brinde una experiencia única en
diferentes ámbitos de nuestra vida.
Entender y fortalecer la razón:
Después de identificar las características que nos hacen
únicos y establecer nuestra meta, es preciso identificar la
justificación del deseo de lograr nuestra meta personal. Es decir, una vez
que conocemos quienes somos y hemos definido que queremos ser debemos
preguntarnos por qué queremos serlo. Dicho entendimiento nos permitirá
mantener un panorama en el camino y no caer en lo denominado “desvió sin rumbo”
o “deriva”. Es indispensable que tengamos la fortaleza para sacar todo lo que no es necesario de la
cabeza, en otras palabras, que tengamos la capacidad de enfocarnos en lo
estrictamente necesario para lograr lo que se definió como meta personal.
El por qué queremos ser algo va a depender directamente del
nuestro grado de libertad individual, debido a que el camino de la vida es una
elección propia. La vida es elegir,
el problema para definir el por qué recae en las restricciones que terceros
puedan ejercer sobre cada uno de nosotros, dado que muchas veces las relaciones
que tenemos con los demás, sus opiniones y su forma de ver la vida nos afectan,
puede limitar nuestra capacidad de continuar con un rumbo claro de nuestro
camino.
Durante el transcurso del camino de vida, se pueden presentar
“sub-caminos” que nos permiten acercarse de manera acelerada o más eficiente a nuestra meta, o en caso
contrario puede alargar nuestro camino original. Usualmente estos “sub-caminos”
surgen por la intervención de terceros, un ejemplo puede ser una oferta
inesperada de trabajo fuera del país o un accidente que dificulte la
continuidad de nuestro trabajo. En resumen, son definidos como riesgos u oportunidades
en el proceso de cumplimiento de nuestra meta.
En conclusión, para obtener cualquier cosa que queremos en
nuestra vida siempre debemos empezar por entender quienes somos, luego definir
quienes queremos ser y finalmente trazar el plan que nos llevará de quienes
somos a quien queremos ser, entendiendo siempre que en el camino surgirán adversidades
u oportunidades que no hemos contemplado, pero que mientras creamos que nos es
posible alcanzar nuestras metas siempre encontraremos la manera de cumplirlas.
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